Adiós

diciembre 8th, 2011 § 7 comentarios

No se que de donde ni porque yo andaba paseando. Andaba lejos como en el campo así de lo más tranquilo y alegre que podás imaginar.

Probaba mi nueva cámara digital: fotos aquí, fotos allá, que le ponía macro y que las escenas panorámicas etc… Estas ultimas me llevaron a buscar un atardecer; por eso, fui a parar a la playa.

Yo soy poco para el mar pero llegue como si a la espalda lo tuviera. Iba de calzoneta tipo surfista, camisa sin mangas luciendo mi nuevo tatuaje y esperaba que se pusiera el sol.

Ahí estaba yo cuando apareciste vos con unas amigas y me dijiste que al fin llegaba y que creías que te había dado paja de nuevo y que no iba a llegar. Me levanté y me fui con ustedes a una fiesta así medio privada y ya que andaba la cámara empecé a tomarte fotos a vos y a algunas de tus amigas. Les decía que eran lo mejor que había visto ese día y que debía llevarme un recuerdo ya que no volvería a verlas.

Ustedes sonreían y aprovechando la cámara me pidieron que hiciera algunas tomas entre ustedes. De repente, nos llamaste a quien se suponía era tu mejor amiga, una niña como de 14 años que a saber quien era, a otras 2 cheras que andaban por ahí y a mi pues íbamos a tomarnos una foto así en grupo. Hicimos el bulto, tomaste la cámara, estiraste el brazo y zas! que aparece un tipo y te agarró la cámara.

Estábamos en un lugar con vista preciosa al mar pero así con ventanas y vidrios fijos grandes. Él te tomó de la mano y te acercó a su rostro e intentó tomar una foto del reflejo de ustedes en el vidrio mientras estaba a punto de besarte. Por la luz y esas cosas no pudo y yo de dundo ahí le dije que debía hacer para que saliera bien la imagen. Hice los ajustes de la cámara y se la regresé. Te acercó de nuevo y te plantó un beso tipo novela venezolana que todas las cheras ahí suspirando y sorprendidas de verlos así. Yo solo sonreía pues nunca imaginé verte en esos ‘bisnes’, me dio envidia ‘de la buena’ jajaja y sentí como pena estar de clavo.

Me salí de ahí y las cheras entendieron que debían estar solos. Afuera hablaban que con quien menos esperaban te luciste y esas cosas que las mujeres hablan y no pueden quedarse para ellas. Hacía afuera un ocaso precioso: una mezcla de amarillo, naranja y rojo en el horizonte apenas interrumpido por nubes que parecían arder sobre un mar quieto, listo ya para descansar.

Saliste y como si nada tu mejor amiga te dijo que esa iglesia era muy pequeña y oscura. Hablaba de la iglesia parroquial justo en frente de donde estábamos; era de piedra y estaba justo a la orilla del mar sobre el malecón antiguo, disque otrora capilla de los españoles que habitaron esa zona hace mas de 500 años y era eso lo que a vos te encantaba. “que buen gusto” pensé.

Tomé mi cámara y te di la memoria. Sonreí de frente a vos y por primera vez me sentí feliz de ver feliz a la persona de quien he vivido enamorado desde hace ratos. Te di lo que, en el sueño, sería el ultimo abrazo, un simple adiós de despedida, y me retiré a la orilla de la playa a ver morir la tarde y mis ilusiones junto a ella… pero, paradójicamente, me fui feliz.

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