Explosiones y antidepresivos

18/11/2009 § 2 comentarios

Una tarde de viernes, un grupo de niños de colegio en su clase de Educación física. Hoy saldrán a pasear. La profesora los reúne, algunos padres los acompañan. Se dirigían a un campo abierto, ideal para las practicas planificadas.

Paco los acompañaba. No sabia porque, no era maestro, no tenia a su hijo estudiando ahí. Simplemente ahí estaba. Iban todos en fila por una vereda, era como en una hacienda. Habían muchos arboles frutales y de sombra, el ambiente era fresco y agradable. Todos estaban muy contentos.

De la nada, en el campo Paco vio algo así como una cancha, con sus metas, las graditas a un lado y publicidad al otro. Los niños corrieron al lugar y se dedicaron a jugar: unos pelota en equipos de 3, unas niñas con saltacuerdas, otros simplemente corriendo y saltando.

Empezaba a oscurecer, las gradas sin saber porque estaban llenas de gente (de los niños que no participaban en el acto, los padres de los bailarines y las porristas, curiosos, Paco, etc.) todos esperando que iniciara el espectáculo. Era una algarabía de risas y barras familiares.

Las luces se encendieron. La música sonaba. Paco disfrutaba de lo que veía mas no se ubicaba de porque estaba ahí y que estaba haciendo. Detrás del escenario, en una de las veredas que llevaban al lugar un grupo de policías escoltaban a un señor, vestido como de oficina –entiéndase pantalón de vestir, camisa blanca manga larga, corbata y un ‘ataché’-. Al ver lo que sucedía, se detuvieron un momento a observar.

La música estaba prendida. Un equipo de chicas hacia su presentación. El beat le ponía energía al ambiente, el publico hacia ovaciones y aplaudía con entusiasmo… pero algo pasa tras escenario, hay un pleito, la policía corre…

Booooom!!!!!!

un estruendo rompe el ambiente. Paco ve a su izquierda, un zumbido agudo suena en su cabeza, una nube de humo empieza a cubrir el lugar… hace falta la mitad del graderío, unos gritan, otros lloran, todo parece estar en cámara lenta…

“Que pasó?” preguntó el niño junto a Paco. “el chero que tenia la policía, algo traía en su maletín…” El pánico se apodera del lugar. Hay muchos heridos y pocos dispuestos a ayudar. Los padres buscan a sus hijos.  los hijos buscan a sus padres. Confusión total.

“Paco!” dijeron a sus espaldas. “que putas haces aquí?” le contestó a su esposa, “traje al niño a ver las luces, ¿no lo has visto?”…

Un nudo en el estomago se le hace  Paco. Este lugar esta lleno de gente desesperada. Muertos y heridos tendidos entre las gradas y el escenario. Su hijo podría estar en cualquier lugar, incluso ese que no quiere imaginar. Corre, empuja a su mujer y comienza a gritar, su voz a penas se oye entra los llantos de los angustiados, las oraciones de los asustados y las quejas de los heridos.

Su corazón parece que va a salir. Ahora él es quien llora cuando baja al escenario. El humo lo hace toser, una señora le pide ayuda para sacar a su niña con una herida en la cabeza mientras otra le grita que le saque una esquirla de su pierna. Siente nauseas, le tiemblan las piernas, decide subir lo que quedó del graderío y cae de rodillas…

“Por Dios, que debo hacer…” se preguntaba. Ayudaba a la gente, buscaba a su hijo, se quedaba ahí nada más esperando… Traga grueso, amarra como puede la pierna de la señora y sube a la niña a sus brazos. Aparta lo que puede del camino para hacer una ruta de escape. Inmoviliza, venda, traslada… Esta cansado, piensa en su hijo, confía que así como él ayuda a unos, alguien le ayudará con su pequeño.

Llegan las ambulancias. La policía asegura el lugar. Un padre de la iglesia cercana trata de calmar a los que puede. Paco pierde el control y rompe a llorar, cae al suelo, no se puede mover, se siente solo entre la multitud aun asustada… cuando una mano toca su hombro:

Papá, te encontré, vámonos de aquí…

Suena una sirena, pero es un sonido no habitual en estos vehículos, le llama la atención, un escalofrío sube por su espalda, el sonido se hace más fuerte y su cuerpo comienza a temblar, siente de pronto como si se cae y zas!!! …que me despierto con la alarma del teléfono a las 5:30 am.

Nota: ver a media noche Duro de Matar seguido de Terminator, cenando en frío lo que quedó del almuerzo
y tomar antidepresivos sin receta médica puede dar como resultado delirios como este… no lo vuelvo a hacer
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