♪ Aquellos diciembres que nunca volverán ♪

24/12/2009 § 5 comentarios

Recuerdo como, a través del tiempo, he celebrado las navidades. Una fórmula sencilla: Cena en familia, estrenos, cuetes (y a veces la misa de casi media noche); de ahí, nada especial. Nada de esperar a Santa, (pinche gordo que solo le lleva regalos a los niños del primer mundo), ya sabíamos que mi papá ‘echaba verga’ y que por él teníamos lo que teníamos. Nada de bailes ni de escaparnos con los cheros/as después del abrazo, ni de disco ni de ponernos a riata. Aburrido? quizá, pero no nos hacía falta todo eso para sentirnos a gusto.

Ya de adolescente, lo mejor de la navidad era la excusa que tenía para escaparme a ver a la chava  que me gustaba. Podía ir a su casa sin problemas, ella podía estar hasta tarde afuera sin que la regañaran y ya de plano el abrazo laaaaaargo por todos los que has querido darle en todo el año y no tuviste el valor de ofrecer (o robar). Una vez que nos fumamos un cigarro  con mis hermanos (pasé con nauseas el resto de la noche :(). Mi círculo social siempre ha sido muy ‘tranquilo’, sin excesos, con pasiones no tan escandalosas y menos ‘in’ que el resto de mis coetáneos.

Por un momento, la navidad pasó a ser una simple fiesta donde se celebra un nacimiento que ni ocurrió en la fecha que se conoce y que solo ocultaba las celebraciones Romanas a Saturno; natividad que, para colmo, se ha comercializado tanto que uno ya no se ‘porta bien’ para que ‘El Niño Dios’ lo bendiga sino para que ‘Santa Claus’ le traiga regalos.😦

Pero ella llegó y encontré un refugio para compartir dichas fechas. Se incluyó tanto en mi vida que se volvió parte indispensable, ya no era aquello de ‘a ver que hago’ sino que se volvió en ‘que bien que estamos juntos’… Para la navidad del 2005 fue todo diferente. Gabo estaba ya con nosotros y el mundo giraba a su alrededor… aquel cuidado por que los morteros no lo asustaran, porque el humo no entrara a la habitación, porque no se sintiera solo, puta, tenía una familia con quien compartir mi vida🙂.

Triste navidad

Esta Navidad será diferente

4 años después, mi mundo giró 180 grados. Aposté por construir castillos en las nubes, hice mil intentos por recuperar algo (alguien) como quien quiere bajar la luna a pedradas… imposible. Años atrás, casi 15 días antes ya habíamos planeado que comer, que ropa usar y donde la íbamos a pasar. Estábamos felices con que nuestro hijo luciera espectacular aunque no nos alcanzara para el pantalón que quería ni para la blusa que siempre quiso. Pero ese sueño se acabó. No me preguntaré porqué ni por quién. Solo se acabó.

Ya no hay ‘familia’ con quien pasar la navidad. Ya no podremos reventar juntos fulminantes. Ya la cena no sabrá igual. Ya no seré yo quien la abrace a media noche, quien le diga ‘Feliz Navidad’ al oído, quien baile con ella en la fiesta que arma la vecina ni quien despertará a su lado después de amarnos al amanecer.

Pero bueno, hay que hacerle huevos pues llorar no arregla nada. Tampoco ahogarse en ‘lo que fue’. El reloj sigue marcando el tiempo, la vida sigue y chis, Gabo me tendrá siempre a pesar de cualquier cosa. No se que es la Navidad para usted que lee esto pero para mí, por ahora, es estar en paz conmigo y con mi hijo. Creo que se vive el hoy pensando en el mañana, para no cometer los mismos errores; de todos modos, aquellos diciembres ya nunca volverán.

En fin, Felices fiestas de Natividad.
Bendiciones.

§ 5 respuestas a ♪ Aquellos diciembres que nunca volverán ♪

  • menochez dice:

    Quizás nadie te entiende ese post más que yo…pero lo que decis es cierto, de lo que se trata ahora es de que el niño preserve su ilusión y su inocencia…y ese es nuestro trabajo.

    Es difícil amigo Sum, de eso no hay ninguna duda. Pero tampoco se duda que hay mucho más para dar, adelante y ánimos!

  • ju4nperez dice:

    Bueno compadre, cuando nuestoy ocupado kebrando envases de suprema me gusta leer poesía, hay le dejo 2 para ke se le salgan los mocos. Uno para ke se lo dedike a la ke se le fué y el otros es para un hijo puede pensar en el Gabo mientras lo lee.

    Elegía lamentable

    Desde este mismo instante seremos dos extraños
    por estos pocos días, quién sabe cuántos años…
    yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido
    uno de esos que nadie confiesa haber leído.
    Y así mañana, al vernos en la calle, al ocaso,
    tu bajarás los ojos y apretarás el paso,
    y yo, discretamente, me cambiaré de acera,
    o encenderé un cigarro, como si no te viera…

    II

    Seremos dos extraños desde este mismo instante
    y pasarán los meses, y tendrás otro amante:
    y como eres bonita, sentimental y fiel,
    quizás, andando el tiempo, te casarás con él.
    Y ya, más que un esposo será como un amigo,
    aunque nunca le cuentes que has soñado conmigo,
    y aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha,
    se te empañen los ojos, al llegar una fecha.

    III

    Acaso, cuando llueva, recordarás un día
    en que estuvimos juntos y en que también llovía.
    Y quizás nunca más te pongas aquel traje
    de terciopelo verde, con adornos de encaje.
    O harás un gesto mío, tal vez sin darte cuenta,
    cuando dobles tu almohada con mano soñolienta.
    Y domingo a domingo, cuando vayas a misa,
    de tu casa a la iglesia, perderás tu sonrisa.

    IV

    ¿Qué más puedo decirte? Serás la esposa honesta
    que abanica al marido cuando ronca la siesta:
    tras fregar los platos y tender las camas,
    te pasarás las noches sacando crucigramas…
    Y así, años y años, hasta que, finalmente,
    te morirás un día, como toda la gente.
    Y voces que aún no existen sollozarán tu nombre,
    y cerrarán tus ojos los hijos de otro hombre.

    V

    No me importa quién pase después por un sendero,
    si me queda el orgullo de haber sido el primero.
    Y el vaso que embriagara mi ilusión o mi hastío,
    aunque esté en otra mano, seguirá siendo mío.
    Por eso puedes irte, mi pobre soñadora,
    pues si el reloj se para, no detiene la hora,
    y tú serás la misma de las noches aquellas,
    aunque cierres los ojos para no ver las estrellas…

    El hijo del sueño

    ¡Un hijo! Tú sabes, tú sientes que es eso:
    ver nacer la vida del fondo de un beso
    por un inefable milagro de amor.
    Un beso que llene la cuna vacía
    y que ingenuamente nos mire y sonría,
    ¡un beso hecho flor!
    ¡Un hijo! Un fragante, fuerte y dulce lazo.
    Me parece verlo sobre tu regazo palpitando ya;
    y miro con moverse con pueril empeño
    las pequeñas manos de nuestro pequeño,
    como si quisieran sujetar un sueño
    que llega y se va.

    En el agua fresca de nuestras ternuras
    mojará las alas de sus travesuras
    como una paloma que aprende a volar.
    y será violento, loco y peregrino,
    y amará igualmente la mujer y el vino
    y el cielo y el mar.
    Con la sed amarga de la adolescencia
    beberá en la fuente turbia de la ciencia.
    ¡Mi tierno cantor!

    Irá por el mundo con su lira al hombro
    dejando un reguero de rosas de asombro
    y aun áureo fulgor.
    Cruzará al galope la árida llanura
    pálido de ensueño, loco de aventura
    y ebrio de ideal.

    Y en su desvarío de viajes remotos
    volverá algún día con los remos rotos,
    trayendo en los labios un sabor de sal.
    Caminante absurdo, de caminos muertos
    pasará su sombra sobre los desiertos
    en una infinita peregrinación,
    y su alucinada pupila inconforme
    verá en su destino gravada
    una enorme interrogación.

    Pero será inútil su tenaz andanza
    persiguiendo un sueño que jamás se alcanza.
    Y ha de ser así, pues no hallará nunca, como yo,
    la meta de todas sus ansias de hombre y poeta,
    porque en las mujeres de su vida inquieta
    no hallará ninguna parecida a ti.
    Que tú eres la rosa de una sola vida,
    la rosa que nadie verá repetida
    porque al deshojarse secará el rosal.
    Y como en el mundo ya no habrá esa rosa,
    el irá en su búsqueda infructuosa
    en pos de una igual…

  • Carlos dice:

    ¡Por la gran púchica Sum! Yo no sé si haz de tener paciencia para leer los anteriores poemas… aunque la intención del “hijuepérez” cuenta (se nota que trae para escritor je, je, je). En cuanto a lo que escribiste… paciencia… como tú dices hay que continuar. Ventaja tuya que aún eres joven, y tenés suficiente espacio para volverte a desmadrar ! Sí, hombre, la mayoría tenemos que pasar experiencias así, y es lamentable que después reflexionemos pensando en que no vamos a volver a cometer el mismo error. Los errores son de humanos, pero es una porquería cometerlos, y de eso muy poco podemos librarnos. En hora buena “menochez”: mientras hay vida, hay tiempo para seguir… fregando!

  • Gero dice:

    La vida cambia de a poco. Este es el primer año que me ha tocado estar en todo y con este proyecto de la U peor.Y cuando ya se trabaja peor. Al menos puedo decir que tengo a mi familia y la he pasado bonito, hasta donde se puede pues. Pero así también puede dar la vida otra vuelta y el próximo año ser, digamos, interesante!
    Saludos y felíz Navidad!

  • elsum dice:

    @nochez, gracias amigo xq se que cuento con tu apoyo.

    @ju4nperez, puya viejo… que bueno esta eso! te lo agradezco un montón!

    @carlos, al final, de las experiencias se aprende… pero cmo cuesta entenderlo!

    @gero, un año interesante… no suena mal. ojalá. Gracias.

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