Crónica de un sábado no cualquiera

13/01/2011 § 8 comentarios

Hace 10 años, mi papá se dirigía a supervisar una de las obras asignadas a él, donde trabajaba en ese momento.

Era ya tarde, sábado casi al mediodía, pero debía ir. Lo acompañaba un compañero de trabajo y dábanse prisa por llegar antes que el tráfico pesado del mediodía los agarrara en el camino.

Eran las 11:30 am cuando iban llegando a Santa Tecla. El plan era ir a comer al comedor cerca de la construcción donde iban para que saliera barato y comer bien. Minutos más tarde, entrando al redondel que lleva carretera al puerto, que algo se le ilumina en la cabeza y hace un giro brusco para entrar a la gasolinera que ahí se encuentra.

No sabe porque pero de repente se le ocurrió que mejor se echaría una sopa maruchán ahí en la gasolinera. No suele comerlas desde que le atacó la gastritis pero ese día se le antojó. Entraron entonces a comprar y faltaban unos 20 minutos para el mediodía.

Apenas pagó y salió de la tienda. Entrando al área de las bombas siente que de repente se movió el piso. No sabía si era debilidad del hambre o rezago de los tragos del viernes. Se detiene y que siente otra sacudida, más prolongada esta vez.

El piso se movía y casi se echa la sopa encima. Vió como el techo de la gasolinera se movía como si tuviera pilares de goma, sentía que poco más y caía encima de las bombas de gasolina. La gente se movía como en cámara lenta y escuchaba la mezcla de pitos de carros, de gritos. Rostros desfigurados del susto y una señora que caía en la acera tras correr alarmada.

El movimiento empezó a disminuir poco a poco quedándole la sensación en las piernas que aun el suelo se movía (que pudo ser cierto en realidad). “Terremoto”, pensó. Haciéndola de San Vergón, aun se disponía a llegar a su destino pero su compañero rompió sus nervios y empezó a temer porque su casa, de materiales frágiles, hubiera caído y lastimado a sus hijos. Mi papá desistió y viendo la conmoción en la carretera decidió irse a casa y dar aventón a su compañero.

Se tardó casi 4 horas en llegar desde el redondel mencionado hasta nuestra casa. Viaje que regularmente le llevaba 30 minutos. Al llegar a casa lo recibimos con alegría pues los teléfonos celulares aun estaban colapsados y no sabíamos de él. Yo escuchaba noticias en una radito de esas chiquitiyas y fue ahí donde escuché de cierto lugar llamado Las Colinas en Santa Tecla que, según decían, había sido fuertemente impactado.

Me acerqué a la casa y les conté lo que había oído. Mi papá preguntó excitado: ‘donde decís que es?’ – Las Colinas en Santa Tecla. Respondí.

No olvidaré la cara que puso. Comenzó a decirnos que justo a esa colonia iba a inspeccionar ciertas instalaciones. Que precisamente iban rápido esa mañana para llegar al comedor donde los albañiles y la gente de la obra iban a comer y que ya tenían ahí varios cheros. Comedor que, con los días, logramos ubicar en las imágenes del lugar: casi al centro del deslave. 2 días después estaba yo en la Cruz Roja donando sangre y comencé una nueva aventura, para bien o para mal.

Una sensación indescriptible aun se siente en el relato de mi padre cada vez que cuenta esta historia. No sabe como, donde ni porque su decisión de última hora de quedarse en la gasolinera y no ir por la sopa que tanto había pensado toda la mañana. Llámele, coincidencia, milagro, destino… pero doy gracias de verdad porque esa decisión aun tiene a mi viejo con nosotros.

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§ 8 respuestas a Crónica de un sábado no cualquiera

  • Elena dice:

    Me dejaste los pelos de punta Sumito.
    Que bendición la de tener a tu papá cuando muchos perdieron familiares y amigos ahi.

  • Clau dice:

    Pues dicen que Don Norman Quijano tenía su consultorio en el edificio Dario y el 10 de octubre del 86 por alguna extraña razón no fue a trabajar. Quizá hay personas que tienen una misión en la vida.

    Yo no les tengo miedo a los terremotos porque me he perdido los 2 que han sucedido en mi existencia. Para el del 13 de febrero sí estaba en San Salvador, pero como fue en la paracentral pues aquí no se sintió gran cosa.

  • Me alegro por tu familia y por tu padre. Sorprendente historia.

  • Ivan Abrego dice:

    Es Dios!

  • Javier Girón dice:

    De acuerdo con Osvaldo Osorio.

    Sin lugar a dudas: Dios tiene un propósito para él…y para ustedes como su familia también. Dios se ocupa en salvar a la humanidad de la caída (en el infierno)desde Génesis 4 a hasta la actualidad, esta salvación sólo es por medio de Jesús.

    Sin el ánimo de sonar religioso, pero esta es una evidencia clara de que Jesús (cuyo significado es El Salvador o El que Salva) obró en sus vidas, y que oportuno momento para reflexionar, agradecer y buscarle…en tanto que puede ser hallado.

    Que buen post Elsum !! Para recordar ese sábado no cualquiera…yo tuve que salir en toalla de mi casa, estaba por bañarme; pero hay quienes no pudieron librarse.

    Saludos

  • RARC dice:

    ¡Maruchan!
    Gracias a Dios.
    ¡Saludos!

  • Me gustó el post. Saludos.

  • Debora Ester dice:

    Milagro!!!; a tu viejo lo han de estar cuidando desde allá arriba🙂

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