Historias de Morfeo

21/05/2011 § 7 comentarios

Estaba en la UCA, cerca de la biblioteca, esperando a una amiga para ir a una clase. Un par de minutos esperé cuando ella llegó. Me levanté para recibirla pero apenas ella subió las gradas aparecen 3 perros que iban rápido hacia ella.

Ella se asustó y se detuvo. Uno de ellos se le acercó bastante, entonces yo corrí para espantarlos y que ella saliera de ahí. Al hacerlo, los 3 perros comenzaron a ladrarme. Uno de ellos, que parecía el líder, estaba de frente y era el que más amenazante se veía. Los otros 2 estaban a mis costados evitando que me fuera, detrás tenía una cerca que tampoco me dejaba huir.

Parecían hienas. Empezaron a acercarse despacio, ladrando y gruñendo furiosos. Traté de espantarlos pero era inútil. Mi amiga aun estaba ahí y le grité que se fuera. Los perros comenzaron a hacer como que me atacaban pero solo parecía que querían asustarme.

De repente, decidí salir de ahí a como diera lugar. Me tiré sobre el que estaba a mi izquierda dándole un golpe fuerte, apenas hice el intento de correr cuando el que quedó atrás se tiró sobre mi. No se como pero logré esquivar su ataque y le di una patada pero justo que yo hiciera eso el perro líder se abalanzó a mis piernas y me mordió.

El dolor era intenso y no pude correr. Los otros 2 se incorporaron y de la nada empezaron a llegar más perros. Era tan fuerte el dolor y mi sorpresa al ver eso que desperté agitado.

Una semana después…

Recuerdo solo que iba platicando con alguien, no se quien pues nunca le vi el rostro ni nada pero era de confianza pues le contaba lo caóticas que habían sido estas 2 semanas.

Así caminaba cuando sentí algo incómodo en los dientes. Comencé a jugar con la lengua uno de ellos y lo sentí flojo. no dejaba de tocarlo y cada vez estaba peor así que ahí lo dejé.

Pero la curiosidad puede más y así inconscientemente estaba de nuevo tocando el diente. Fue tanto que lo tomé con los dedos para sentir que tan flojo estaba que se rompió. Casi completamente quedó en mis dedos y una parte la saqué de la encía sin problema alguno.

El pedazo en mi mano, un incisivo de los de abajo, estaba súper gastado, delgadísimo y se notaba lo frágil. Eso si, no sentía nada de dolor, me dio más pena de pensar que me verían ‘cholco’ pero de repente sentí como el resto de dientes se acomodaban para cubrir el espacio hasta ya no evidenciar que faltaba uno. Me veía en el espejo tratando de entender como era posible cuando desperté de nuevo.

No se, tan mal estaré?! Revisá tu vida chamaco.

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